HILBERT x ALBURA

Sobre el proyecto

Para una cena íntima de 14 comensales en Albura, Barcelona, diseñamos un recorrido sensorial por la historia de Hilbert, dividido en tres tiempos: pasado, presente y futuro.

Un pasaporte guiaba el viaje. Cada plato funcionaba como una metáfora que conectaba geografía, memoria y decisión. Del hummus de berenjena ahumada coronado con granada al brioche de cangrejo, cada elaboración respondía a un lugar y a un momento concretos, maridada pieza a pieza con vinos y cócteles de autor. Un pianista en directo acompañó toda la velada con una banda sonora a piano.

Elegimos el espacio, pensamos la música y la ambientación, y cuidamos la acogida de cada invitado para que todo contara la misma historia. El recorrido cerró mirando al futuro: higos, crumble de almendra, ganache de chocolate blanco y almíbar de miel con tomillo. Un final para sentir, descubrir y crear conexiones.

La decisión final, como en Hilbert, siempre permanece en manos de la persona.